viernes, 1 de abril de 2016

SAN JOSÉ MARÍA DE YERMO Y PARRES, 10 Nov/ 1851- 20/Sep./1904



El espacio reservado a este pequeño museo es humilde y sencillo, como fue el legado de este hombre santo que trabajó para los que el mundo rechazaba.

Su vida fue un pedazo de pan repartido a los hambrientos, y sus obras un programa de caridad evangélica. Todo convertido en auténtico servicio a Dios y a los pobres dentro de una dolorosa experiencia humana.

Nació en una bella hacienda azucarera de Jalmolonga estado de México distrito de Tenancingo, hijo único del abogado Manuel de Yermo y Soviñas y de Doña Josefa Parres y Martínez quien muere a los cincuenta días de dar a luz, por esto el pequeño es educado por su padre y una hermana de él; su formación inicial se hace en casa y posteriormente en escuelas privadas en donde al finalizar sus estudios recibe de manos del emperador Maximiliano de Habsburgo una medalla al mérito y aplicación. En 1857, José María decide dedicar su vida a Dios e ingresa a la Congregación de la Misión, en donde emite sus votos religiosos. En el año de 1873 funda la Asociación Juvenil "El Ángel de la Pureza". Termina sus estudios Teológicos y es ordenado sacerdote, y el 25 de agosto de 1879 celebra su primera misa en la Catedral de León. En sus bodas de plata como sacerdote recuerda su primera misa: "Me vi rodeado de esa familia de pobres que venían del Calvario, barrio de pobreza infinita en el que sembrara la primer semilla. Se distinguió como orador, director espiritual guía de jóvenes y orientador de las madres de familia para la formación cristiana de sus hijos. Ocupó cargos importantes dentro de la Secretaría de la Academia Filosófico Teológica Santo Tomás de Aquino, pero en el año de 1885, fue nombrado capellán de los templos más pobres de León Gto. Fue tan grande su impresión ante tal miseria que quiso renunciar, pero el impulso secreto que Dios le envió lo decidió a acatar sus designios y así creció su amor ante las escenas que se le presentaron. "La Inspiración" plasmada en una pintura de Roano Yopis, en la que se ve el asombro del Padre Yermo al ver a unos cerdos devorar a dos recién nacidos que habían sido abandonados por no tener para alimentarlos.

Y ahí en ese barrio lleno de pobreza y necesidad funda el asilo para mendigos que fuera el inicio de "Las Siervas del Sagrado Corazón de Jesús y de los Pobres" junto con cuatro religiosas y un médico quien ayudó en todo lo posible a la noble labor, ya que no tenían más que algunos catres desechados por los soldados, unas cacerolas viejas y una mesa destinada para los cadáveres. Estos pormenores fueron sin duda los orígenes de las posteriores bendiciones en pago a la humanidad. Con el lema "Dios Proveerá", fuerza y sostén del Padre Yermo quien confió ciegamente durante toda su vida en la Divina Providencia. Solía decir: El banco celestial nunca se agota. Dios no se vuelve pobre si le pedimos mucho". El 19 de junio de 1888, se inaugura el noviciado y en el año de 1889 se traslada a la ciudad de Puebla la Congregación en donde se desarrolla rápidamente a otros lugares de la República Mexicana y así crece en espíritu, geográficamente y en número.

Son muchos los escritos que dejó el Padre Yermo, no todos fueron publicados; editó la primer revista para la formación del clero Mexicano titulada "El reproductor Eclesiástico". Para facilitar la edición de ésta y otras publicaciones, trajo de Francia e Italia equipos de imprenta que en su tiempo eran los mejores que había en la ciudad de Puebla. La mayor parte de sus libros y manuscritos se conservan en su archivo y algunos se exhiben en este salón-museo al igual que una figura de cera revestida con sus ornamentos que usó en su jubileo de plata, fotografías familiares y con amigos, el escudo de armas de su familia, objetos personales, sus tinteros, cuadernos, lentes reclinatorio, mecedora, rosarios, crucifijos y diplomas. Así también se pueden apreciar objetos de su capilla y habitación, las Sacras escritas en latín, un sagrario en un sencillo cajón en donde se guardan los santos óleos, candelabros de fiesta, la maqueta del oratorio que se construyó en Val sequillo y otros objetos que tienen la finalidad de: como dijera su gran amigo JUAN DE DIOS PEZA librar de las sombras del olvido a un hombre que en su vida dejó huella profunda e inolvidable. A mi amigo le lloró y le recuerdo siempre".

Su obra máxima en esta ciudad fue la que llamó "La Misericordia Cristiana", casa de formación, protección, rescate y regeneración de la mujer. La primera obra que con esta finalidad surgió en territorio mexicano.

El humilde y sencillo museo de San José María de Yermo y Parres nos conduce sobre unas huellas que dejaron una estela luminosa y perfumada de su vida. Fue toda contemplación de Dios y dinamismo apostólico en la más genuina y auténtica de sus manifestaciones, a través de la caridad evangélica. Su mensaje es una invitación al hombre de hoy que vive en medio de violencias de todo tipo, institucionalizadas o no, a buscar en el otro que camina a nuestro lado, al rostro humano, al hermano, a Cristo.

Lo más importante de esta visita es la posibilidad, para quien lo desee, de dedicar unos momentos de meditación y oración en la presencia de Dios y ante la tumba de San José María de Yermo y Parres que se encuentra debajo del altar principal de la Capilla. Esta visita se caracteriza por el silencio, la paz y serenidad que transmite el conjunto museo-capilla-convento.

www.puebla.turista.com.mx/info/Museo_de_San_Jose_Maria_de_Yermo_y_Parres 

 José María de Yermo y Parres nació en la Hacienda de Jalmolonga, municipio de Malinalco, Edo. de México el 10 de noviembre de 1851, hijo del abogado Manuel de Yermo y Soviñas y de María Josefa Parres. De nobles orígenes, fue educado cristianamente por su papá y su tía Carmen ya que su madre murió a los 50 días de su nacimiento. Muy pronto descubrió su vocación al sacerdocio.
A la edad de 16 años deja la casa paterna para ingresar en la Congregación de la Misión en la Ciudad de México. Después de una fuerte crisis vocacional deja la familia religiosa de los Paúles y continúa su camino al sacerdocio en la Diócesis de León, Gto. y allí fue ordenado el 24 de agosto de 1879. Sus primeros años de sacerdocio fueron fecundos de actividad y celo apostólico.
 Fue un elocuente orador, promovió la catequesis juvenil y desempeñó con esmero algunos cargos de importancia en la curia, a los cuales por motivo de enfermedad tuvo que renunciar. El nuevo obispo le confía el cuidado de dos iglesitas situadas en la periferia de León: El Calvario y el Santo Niño. Este nombramiento fue un duro golpe en la vida del joven sacerdote. Le sacudió profundamente en su orgullo, sin embargo decidió seguir a Cristo en la obediencia sufriendo esta humillación silenciosamente.
Un día, mientras se dirigía a la Iglesia del Calvario, se halla de improviso ante una escena terrible: unos puercos estaban devorándose a dos niños recién nacidos. Estremecido por aquella tremenda escena, se siente interpelado por Dios, y en su corazón ardiente de amor proyecta la fundación de una casa de acogida para los abandonados y necesitados. Obtenida la autorización de su obispo pone mano a la obra y el 13 de diciembre de 1885, seguido por cuatro valientes jóvenes, inaugura el Asilo del Sagrado Corazón en la cima de la colina del Calvario. Este día es también el inicio de la nueva familia religiosa de las "Siervas del Sagrado Corazón de Jesús y de los Pobres".
Desde ese día el Padre Yermo pone el pie sobre el primer peldaño de una larga y constante escalada de entrega al Señor y a los hermanos, que sabe de sacrificio y abnegación, de gozo y sufrimiento, de paz y de desconciertos, de pobrezas y miserias, de apreciaciones y de calumnias, de amistades y traiciones, de obediencias y humillaciones. Su vida fue muy atribulada, pero aunque las tribulaciones y dificultades se alternaban a ritmo casi vertiginoso, no lograron nunca abatir el ánimo ardiente del apóstol de la caridad evangélica.

Casas fundadas
En su vida no tan larga (1851-1904) fundó escuelas, hospitales, casas de descanso para ancianos, orfanatos, una casa muy organizada para la regeneración de la mujer.

  •          1885León, Asilo del Sagrado Corazón, su primer Asilo para pobres

  •          1888Puebla, Asilo de ancianos



  •          1894Puebla, Misericordia Cristiana








Muerte y canonizació
Poco antes de su muerte, acontecida el 20 de septiembre de 1904 en la ciudad de Puebla de los Ángeles, llevó a su familia religiosa a la difícil misión entre los indígenas tarahumaras del norte de México. Su fama de santidad se extendió rápidamente en el pueblo de Dios que se dirigía a él pidiendo su intercesión.
Fue beatificado por el papa Juan Pablo II el 6 de mayo de 1990 en la Basílica de Ntra. Sra. de Guadalupe en la Ciudad de México.
Fue canonizado en Roma el 21 de mayo de 2000. 
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